En el antiguo Egipto, el general Gasthelos, tras su fallido intento por cruzar el Mar Rojo, huyó hacia el Atlántico, llevando consigo a sus gatos a tierras de Portugal, donde se multiplicaron con rapidez.
Fergus I, descendiente del general egipcio los llevó con él a una isla del norte (Escocia en la actualidad). Poco a poco conquistaron Gran Bretaña, hasta que el Siglo XIX, Harrison Wei, comenzó a criarlos.
El primer British Shorthair del que se tiene constancia fue presentado en una exposición en el Cristal Palace de Londres.
Tiempo después, proliferaron los criadores de esta raza en Inglaterra y comenzaron a cruzarlos con gatos de Angora, de donde surgió el conocido Persa.
Años después y pasadas las dos Guerras Mundiales, la raza se vio tan mermada, que lo criaderos de British se vieron obligados a salvar la raza realizando cruces con Persas, con lo que se consiguió un gato mas compacto, con la nariz mas recortada y la cabeza mas ancha.
Otro fruto de esta unión son los British Longhair.
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